Estoy vacío. Creo que lo he estado desde que tengo conciencia. El universo no tiene ningún sentido para mí, y menos aun si tiene un final, por más que esté alejado de mí. Las relaciones humanas me parecen vulgares. ¿Tengo un problema por pensar así? Si soy yo el que dota de sentido a la realidad, estando limitado por la naturaleza de conocerlo y entenderlo absolutamente todo, ¿entonces de qué vale la vida? 

Hasta los viajes espaciales y el anhelo de conversación de la especie pierden el sentido. Segundos astronómicos de historia, segundos astronómicos de vida. No somos nada, somos la mismísima nada. Un fútil insecto al lado de de una pirámide.

Estoy riendo con las mejillas bañadas en lágrimas. ¿Es la locura? No lo sé, no sé nada. Mátame, por favor. No quiero volver a despertar nunca más. 

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